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HOMBRES IMPOSIBLES

In cómic, Ensayo on agosto 15, 2009 at 9:46 pm

Ya he mencionado que esto es una historia de suicidios. Pero se me ha olvidado mencionar porque se suicidan. También he insinuado a que tipo de genero corresponde esta historia. Y no he dicho el trasfondo de todo esto.TR3S SUICIDAS es el nombre de un primer arco argumental de un total de 8. Serán 8 novelas gráficas. Vaya esto para quienes especulan por eternas continuidades y densos universos narrativos. La historia chilena es una collage de pequeños hechos que suman 200 años  ¿Por qué el cómic debiese tener una trayectoria más larga?. OK.Como enunciaba: en esta historia los personajes se suicidan. Es decir, terminan. Esta historia comienza por un final para que arranque un principio. Peor vamos por pasos más pequeños.El primero en accionar su exterminio es Adan Bendis. Jalando el gatillo y esperando que la bala termine el trabajo revisa su existencia. Marcada por fracasos, derrotas y frustraciones. De lo mínimo. De lo individual. De lo íntimo. Pero tambien significante de una generación a la que no se le permitió desarrollarse. Bendis tenía 21 años cuando el muro de Berlín se vino abajo. Pareciera que los ladrillos le cayeron solo a él. Hace 20 años se desmoronaba el modelo stalinista del socialismo. Y también hace 20 años se iniciaba la transición política a la democracia en Chile. Hace 20 años atrás estábamos en los 80. Y Bendis era un dirigente universitario que había conocido los cuarteles de la CNI. Bendis es un sobreviviente. Trata de terminar su vida como un mal viviente. Un coctel peligroso de sueños rotos, olvido, impunidad, lástima a sueldo (confiesa a su mujer que el cheque de reparación politica es para su hijo) aderezados con fallidos intentos de magnicidio y lamentables caminos propios que se traducen en impotencia (en el mas estricto rigor de la palabra) y personajes arrancados de alguna orgía bukowskiana. Bendis se suicida por que la vida ya le tiene las pelotas reventadas. Le tiene hasta más arriaba de toda mierda. Bendis es un significante de aquellas personas que han ido desapareciendo desde que la justicia se hace en la medida de lo posible, las instituciones funcionan y el sello ciudadano del poder no hace más que producirte un prolapso cada vez que dices esto no es justo. Bendis se echa una bala a la cabeza para protestar contra el orden de lo mediocre de su existencia. De héroe guerrillero a guiñapo humano. Un existencialista para quien el postmodernismo no puede abrir un nicho. El segundo en transitar desde túnel con la luz a medio apagar es Tania Monardes. La sangre fluye desde su muñeca. ¿Para que caer en cliché de las pastillas para dormir o en la hoja de afeitar si en casa guaras un oxidado escarpelo con el cual dejaste de practicar medicina para dedicarte a la pornografía? Tania recorre su vida. O su aborto como ser humano. En el país de las oportunidades. Tania es bella. Es inteligente. Y su oportunidad es abrir la boca, las piernas o lo que sea en algún callejón, hotel o set de filmación. Mientras la borrachera neoliberal de los 90 cobra en dólares y euros su resaca. Tania se deja violar. Tania se dejar auscultar como un animalito dócil. Por unas puercas monedas todos somos putas. Pareciera que ella no tiene sexo. No hace el amor como una profesional. Muy por el contrario: es violada, destazada y exhibida como un desecho humano en bonito envoltorio. Ella no puede parir nada. Ella se aborta a si misma. Y es inteligente. Mientras la sangre baja desde sus venas hasta el mundo. Ella desciende hasta el arroyo, la cuneta. La calle. Y  mientras besa nuestros pies reclamando su humanidad. Nosotros la escupimos. Violamos. Desconocemos. La hacemos  imperceptible. La hacemos puta. Y si Bendis se suicidaba por el precio personal de las derrotas históricas colectivas. Tania se hace significado del lado B de la borrachera del éxito. En cierta medida la Mujer Inteligente protesta para que la razón este en esta parte del mundo. Y no solo en los bolsillos de este parte del planeta. El tercero en completar la lista. Es Miguel Erdoiza. Pero este niño. A los 19 años ya somos adultos o seguimos siendo niños dependiendo por como niños ha tratado el sistema. Se quema. Se larga el combustible para que su cuerpo sea el comburente. Sebastián Acevedo en los 80. ¿Otra vez esa década de mierda, no? Eduardo Miño el 2001. Pareciera que los 80 no se acaban en Chile. De hecho los pokemones y otros esperpentos estéticos en formato adolescente, son nostálgicos de esos años. ¿Nostálgicos de qué? Si nadie que vivió en esos años quiere volver precisamente a esas calles sucias de sangre donde el miedo era el aire. Belfast. Soweto. Seattle. Santiago. Bilbao. Moscú. Teherán. Pekín. La Varsovia del Pacto y la Varsovia de la ultraderecha nacionalista disfrazada de un sindicato dirigido por un alcohólico. Todo eso aderezado por la música “entrañable” de esos años. El vaticano pontificando al lado de Margaret Tacher y Ronald Reagan. Y estos dos servidos por el empleado de la década. Del siglo. Un servil hombrecito con una mancha en la cabeza que exhibía sus logros en una carrera de burócrata. En el dream  team de los 80. Gorbashov no fue más que el bolero de los poderosos. Y el gran Judas del siglo XX. Miguel se quema. Se inmola. ¿Cuantos Miguel hay en la historia de Chile que han terminado por hacer lo mismo? Uno mandado a fusilar por un dictador. Luego de haber creado una republica. Otro muerto a balazos en una calle de San Miguel. Y entre ambos. Demasiados Miguel como para pasar desapercibidos por los ojos de la historia. Demasiados héroes trágicos. Héroes destinados a la circularidad de sus actos. Y aquí no hay bromuario 18 que valga. Aquí siempre nuestro Miguel. Todos nuestros Miguel. Son tragedia. Del príncipe de los caminos que no es más que una estatua cagada de pájaros y una calle cada vez mas intrascendente. Quizás un colegio publico que de vez en cuando admite al hijo de un obrero por su cerebro. Y nada más. Nuestros Miguel son ninguneados por sus propios hijos. A este Miguel no lo torturaron. Ni violaron. Pero este Miguel, nuestro Miguel, entiende que cada cosa que pasa en el mundo nos afecta en nuestra naturaleza como individuo. Cada acto colectivo, esa anónima forma de sacarnos la chucha de manera cotidiana y sistemática; afecta nuestro adn de la rutina. Nuestro Miguel muere para abrirnos la boca. Arizcarnso la nariz o incluso devolvernos la capacidad de asombro. ¿Te acuerdas cuando en este país se quemaban estudiantes, se degollaban profesores y se hacían desaparecer mujeres embarazadas? Y todos salíamos a las calles indignados en espera que nos lanzaran gases, aguas y nos golpearan. Eso era el asombro. Y este niño en llamas se quema porque existieron los 80, los 90. Se quema por todas las Lotas del mundo. Po cada ballena. Bosque. Se quema. Porque pareciera que el suicidio es la mejor salida a esta vida que parece un ensayo para el cementerio.

TR3S SUICIDAS. Gracias a la Justicia… ninguno muere. Es irónico… ¿o no?

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